Lourdes Conesa es arquitecta y actualmente es jefe del Departamento de Operativa en el Espacio Público del Ayuntamiento de Barcelona. Conesa fue una de las personas clave para destapar el caso de comisiones irregulares y sobornos a cambio de licencias de pisos turísticos en el distrito de Ciutat Vella hace aproximadamente dos décadas.
Hubo sentencia judicial condenatoria en septiembre de 2022. A consecuencia de esta actuación, Conesa sufrió represalias graves tanto a nivel personal como a nivel profesional, incluyendo amenazas y afectaciones a su salud y a su carrera profesional. Tras la sentencia, el consistorio abrió de oficio un expediente de responsabilidad patrimonial para resarcir estos años y en 2024 cerró el expediente administrativo alegando la no existencia de responsabilidad patrimonial en relación a la petición de la indemnización.
Ahora, este caso está en el contencioso-administrativo pendiente de resolución judicial. Recientemente, además, la Oficina Antifraude de Cataluña, con ánimo reparador, le ha reconocido su contribución a la defensa del interés público por haber contribuido, tal y como dice la sentencia judicial, a que el Ministerio Fiscal, su defensa y demás acusaciones públicas pudieran formular una acusación por los hechos finalmente condenados.
El primer día que hiciste una denuncia sobre el caso de Ciutat Vella, ¿eras consciente de que estabas actuando como una alertadora?
Yo era una funcionaria y estaba haciendo mi trabajo. Recibí un encargo directo de la concejala, en este caso, y me encargaron que revisara cuál era la posibilidad de dar o no esos apartamentos turísticos que estaban solicitados como licencia.
A partir de ahí, detecté una serie de irregularidades e ilegalidades que querían cometerse, las planteé, las dije a mi concejala, a mi gerente, y puse sobre aviso de que lo que se quería hacer no era adecuado. No se hablaba en ese momento de alertadores, yo nunca había oído hablar de alertadores. Pero si levantar la mano cuando ves que algo no está bien es hacer de alertador, yo hice de alertadora. Sin saberlo, quizás, pero sí, hice de alertadora en ese momento.
¿Y qué motivación tuviste para decir “Eh, esto no está bien hecho, levanto la voz”?
El tema es que cuando eres funcionario tienes una responsabilidad de realizar el trabajo bien hecho y que las cosas sean normativas y estén regularizadas, estén correctamente tratadas por la parte administrativa que te toca. Y no se estaba haciendo así. Hay unos valores que están dentro de la misma persona que no puedes evitar, porque quieres realizar tu trabajo bien hecho, quieres tener rigor. Quieres tener la seguridad de que estás haciendo un trabajo para la ciudadanía y que lo estás haciendo de forma correcta. Y esto es lo que yo intenté hacer. Mi motivación era la responsabilidad por un trabajo bien hecho.
Este trabajo bien hecho y levantar la voz y decir que esto no está bien hecho te trajo consecuencias tanto personales como profesionales. ¿Qué consecuencias se encuentra una persona alertadora cuando denuncia una situación irregular o ilegal?
Las consecuencias son todavía muy duras. En mi caso, me afectó a todas las partes de mi vida. En lo profesional, porque quedé marcada como una persona conflictiva cuando no lo era. Lo que había hecho fue defender los intereses municipales. Luego, en mi vida particular, porque todo esto afectó a mi manera de hacer en el día a día, como yo me relaciono. Todo esto es un cambio muy, muy, muy duro.
En mi caso, además, recibí una carta de amenaza con una foto de mi casa diciéndome que estaba vigilada. Me quitaron unos tornillos de la moto para que yo tuviera un accidente e incluso lo reconocieron en el juicio. Hubo toda una serie de cosas que hicieron que mi vida cambiara a partir de ese momento. Fue muy duro entonces, está siendo muy duro ahora.
Con el tema del expediente, con el contencioso administrativo, se revictimiza de nuevo, todo el tema vuelve. El Ayuntamiento, que parecía haber dado un paso, va hacia atrás y de repente va contra sus propios actos y dice que donde había dicho que yo era alertadora ahora ya no lo soy. Unas cosas que no se entienden y esto hace que sea muy duro, la verdad.
¿En ese momento recibiste algún apoyo, algún acompañamiento? ¿Qué habrías esperado?
Cuando yo llevé el papel de la amenaza fue al día siguiente de recibirla. Recibí la amenaza a las 11 de la noche y al día siguiente a las 7 de la mañana llevé el papel a mi jefa y gerente, y entonces decidieron que avisaban a Guardia Urbana. La Guardia Urbana me puso durante cinco días una escolta que me iba siguiendo, me acompañaban a todas partes. Entonces, a los cinco días me dijeron que ya no era necesario, que ya no había peligro y que me quitaban ese escolta. El 17 de noviembre me pusieron el escolta, el 20 me la quitaron y el 29 me echaron del distrito.
Me dijeron que me cambiaban de sitio, que ya no hacía falta que estuviera allí. Que por mi seguridad me cambiaban de sitio. Pero es que me llevaron a donde habían llevado meses antes a la persona que era la cabeza de la trama corrupta. Entonces este señor venía a la hora del desayuno a decirme que qué le había dicho a la Guardia Urbana, que qué le había dicho a los Mossos d'Esquadra ...
El cuidado del Ayuntamiento fue cero en ese caso. Y a partir de ahí ni una llamada hasta el año 2021 desde el año 2007. Nadie se ha preocupado por mí en el Ayuntamiento y ésta es mi queja. Ni me han apoyado, ni me han dado ayuda, ni se han preocupado por si yo estaba bien o estaba mal.
¿Qué reacción hubiera querido que sucediera una vez realizado en la Alerta?
A ver, yo hubiera querido que ellos hubiesen priorizado la investigación de los hechos, porque todo esto se incorporó en un juicio por el tema de los apartamentos turísticos. Pero había toda una trama corrupta que seguía, y los apartamentos turísticos era tan sólo la punta del iceberg.
A mí me hubiera gustado que el Ayuntamiento desde dentro no hubiera esperado a que un juez hiciese una investigación, sino que fuera el propio Ayuntamiento el que tuviera el interés de saber qué está pasando en su casa. Y más si alguien ha levantado la mano y ha dicho que existe un problema, y lo han visto. Porque ahora, después de estos 18 años, realizarán una revisión de oficio de todos los expedientes que se dieron y que todavía están funcionando. Ahora quieren hacer una revisión de oficio para ver que todo lo que se dio ilegalmente se quite. Si lo sabían, ¿por qué no han hecho nada?
Me hubiera gustado también que en un momento determinado hubiesen puesto medios para que yo como alertadora, o cualquier persona alertadora, tuviera la posibilidad de poder tener ayuda desde dentro. Poder hablar con alguien, poder explicar cómo uno se siente, explicar qué miedos tiene, qué angustias, lo que representa, lo que le está pasando en la vida.
Yo me he presentado a un montón de concursos y a veces porque no digo nada de Ciutat Vella, o a veces porque lo digo, me dicen "no lo tendremos en cuenta". Pero claro, cuando te dicen "no lo tendremos en cuenta" es que ya están pensando con Ciutat Vella y entonces piensas "¿cuándo se me quitará esta lacra de encima?".
Me hubiera gustado que hubiera alguna posibilidad de tener un departamento, un espacio dentro del Ayuntamiento que posibilitara que las personas que estamos haciendo nuestro trabajo y lo estamos haciendo bien no tuviéramos esa inseguridad, esa angustia, ese sufrimiento que representa esto. Porque después, cuando tú ves que no hay apoyo por parte de la administración, no lo entiendes. Cuando tú eres una persona que está haciendo bien tu trabajo no entiendes que la persona que tienes delante, a la que tú le estás diciendo “que os están haciendo trampa, que os piden tal cosa, que quieren tal otra, que tengáis cuidado con este tema” no te escuche. Parece raro que no exista la posibilidad de que no haya nadie en el otro lado que te escuche.
Han pasado 18 años. ¿Crees que con la nueva Ley de Protección de las Personas Informantes y con la creación de autoridades de protección de las personas informantes como la Oficina Antifraude de Catalunya ha mejorado algo?
Sería injusto decir que nada ha mejorado desde ese momento. En 2007 no había toda la normativa que ahora tenemos, que seguro que ayuda, mejora y posibilita que los alertadores sepan al menos lo que deben hacer. Y me alegra, por ejemplo, ver el tema de la Carta de Servicios o las mejoras que piensa hacer como Oficina Antifraude.
Por ejemplo, yo siempre pienso que debería ser como cuando vas a aparcar y hay una prohibición y tú dejas el coche y en la segunda vez te han puesto dos multas y nunca más lo haces. Quizás a las administraciones también se les debería hacer una penalización si no hacen caso y si no tienen en cuenta estas leyes y estas formas de hacer nuevas que deben imponerse. La Oficina Antifraude aquí debe tener un papel muy importante. Por ejemplo, en mi caso, sé que ha habido una voluntad de mediación con el Ayuntamiento de Barcelona y éste no lo ha querido. Pues alguien debería estirarle las orejas al Ayuntamiento de Barcelona y decirle “por qué no quieres hablar”. A mí me cuesta pensar que por mi juicio, mi casa que es el Ayuntamiento de Barcelona, se verá con una mala imagen. Porque yo confío en ganar el juicio que he puesto contra el Ayuntamiento de Barcelona.
¿Crees que, por todo lo que estás comentando, las organizaciones, instituciones, están suficientemente maduras para aceptar denuncias como la que tú hiciste y corregir las malas prácticas?
A ver, está claro que todavía no. Me sabe mal que no sea así, porque lo bueno sería que entendieran que no pasa nada por reconocer errores, para reconocer ilegalidades que se han hecho en un momento determinado. Lo bueno es explicar que se han corregido. Si no lo hacen así es porque se dan por atacadas.
De hecho, el alertador es una persona que lo que hace es defender su administración, su puesto de trabajo y que pone en valor el servicio público. Pone en valor el servicio público que presta a los ciudadanos y a la administración. El hecho de que la administración lo tome como un ataque no va a favor de una mejora. Hasta ahora yo siento que todavía se lo toman como un niño pequeño, que tú lo abucheas y no es capaz de entender “esto me ayuda a mejorar, esto hará que no me equivoque después, que lo haga mejor”.
¿Cómo crees que las instituciones pueden mejorar en la cultura de la alerta y en la integridad institucional?
Para mí es muy importante la transparencia, rendir cuentas, explicar lo que se hace en las administraciones. El tema que no haya miedo a explicar las cosas que se hacen porque la administración debe trabajar para los ciudadanos y es algo que no debe dar miedo a contar. Digamos que es como los padres, la administración debe ser lo más ética posible. El liderazgo de la ética en la ciudad debemos tenerlo nosotros, y si nosotros lo hacemos mal, no iremos a ninguna parte.
Es muy importante que la gente de la administración tenga la formación adecuada, que se les expliquen los valores que quieren ponerse en alza con aquella administración y que haya ejemplos. Ésta es una buena práctica y, por ejemplo, yo sé que el Ayuntamiento ahora lo está haciendo y es algo que se agradece. Pero después está la cara oculta, la cara B, el hecho de que cuando ha pasado algo la gente ve cómo se ha tratado a la persona alertadora y entonces te dicen “no, no, esto no lo haré, si veo algo raro yo no lo haré, eres muy valiente, yo no lo haría”. Y no se trata de ser valiente, se trata de tener unos valores y poder dormir con toda la tranquilidad del mundo. Si yo me hubiera mantenido al margen no podría haberlo hecho. A mí cuando me dieron el encargo yo hice lo que me dijeron y no hubiera sabido hacerlo de otra forma.
En conversaciones que hemos tenido hay algo que me llamó francamente la atención: dices que el valor es el interés general y esto es lo que define a un funcionario o servidor público.
Es que esto es como la marca de fábrica. Si tú eres funcionario porque quieres ganarte un sueldo y nada más, pues no tienes estos valores. Pero si tú eres servidor público, es porque te lo crees, porque te hace ilusión. A mí me decían, cuando yo daba licencias, "¿cómo puede hacerte ilusión dar licencias?" Y yo decía, pues cuando tú ves a una pareja que te viene porque tiene que hacer su casa, es como un gusto tan enorme poder darle, “pues mira, te doy la licencia y adelante, venga, que empiezas tu proyecto”.
Es como una especie de, no sé, es humanizar a la administración. Y esto siento que es muy importante, porque hay que humanizar a la administración para ver que lo necesario es tratarnos como personas.
En el libro "El laberinto de la corrupción" de David García hay una colaboración tuya en la que respondes una pregunta que me gustaría reproducir y que me respondas. ¿Cómo se puede seguir siendo una funcionaria íntegra a pesar del maltrato de la administración a las personas alertadoras?
Sí, me pidieron desde la Universidad Carlos III una colaboración. Estaban haciendo un libro en la Cátedra de Ética y me dijeron si yo quería colaborar. Me explicaron que el libro era 50 preguntas sobre la corrupción y que me daban la opción de que yo planteara una pregunta y la respondiera. Yo planteé esta pregunta y dije que es lo que a mí normalmente me dicen “pero cómo puedes continuar, cómo puedes hacerlo, ¿cómo puedes seguir haciendo bien las cosas?”.
Debo decir que no es fácil porque muchas veces estás cansada o ves que las demás personas no te responden como tú quisieras. Pero es esto, es una marca de fábrica, es un valor, son los valores que tienes dentro, el hecho de que no podrías hacerlo de otra manera. Yo no sé trabajar para la administración y sentarme en un rincón y no hacer las cosas que debo hacer. Yo cuando veo algo que se puede mejorar lo intento y es una lucha constante. Muchas veces me he encontrado con que me dicen “a ti no te escucho”, pero yo sigo y sigo. Y así lo escribí, yo creo que lo reflejé bastante bien. Siempre digo que la integridad no depende de cómo te traten los demás sino de lo que tú tienes, de tus valores y de tus principios. Os leo un trozo pequeñito que dice:
“A pesar de todo, seguir actuando con integridad después de todo no es fácil. Es mi marca de fábrica, solo sé y solo puedo hacerlo de esta manera. Es verdad que hay días que el cansancio pesa mucho, pero he aprendido que la coherencia no es una meta, sino una práctica diaria. Está en cada informe que redacto con rigor, en cada reunión en la que decido decir la verdad, en cada silencio que rompo, aunque me tiemble la voz.
Todas las alertadoras y alertadores que estamos sufriendo en las represalias de un trabajo bien hecho en administraciones enfermas compartimos una mezcla de dolor y dignidad. Nadie nos lo pone fácil, pero todos sabemos que si no resistimos el sistema enfermo gana. Y digo sistema enfermo y no corrupto de manera expresa, porque todavía confío en que llegará un momento en que la administración pública, que sabe que tiene un problema, lo reconocerá, le dará luz y lo enmendará.
Humanizar la administración es importante, porque la ciudadanía que se debe cuidar también son los funcionarios que la integran. La administración necesita recuperar la idea que la lealtad no se demuestra obedeciendo, sino defendiendo la verdad. Que un funcionario que alerta no traiciona, sino que cumple su deber. Que la integridad, aunque no se premie, es contagiosa. Y aunque las amenazas más graves vinieran de fuera, lo más doloroso fue el silencio de dentro.
He aprendido que el silencio institucional también intenta matar. Intenta matar la confianza en ti mismo y mina la fe en las administraciones. No es tener un expediente limpio ni una sonrisa permanente, es tener una conciencia que no se vende. Y esa conciencia, aunque intenten destruirla, no hay administración enferma capaz de arrebatármela.”
Ésta es la fórmula.
Sí, esa es la fórmula. Hacer lo que a ti te deje de verdad tranquila con tu trabajo. Que lo que hagas valga la pena para ti, primero, y que sepas que estás haciendo lo correcto por tus ciudadanos y por tu administración.
Y ahora, esa es la fórmula, nos la has explicado muy bien. Queremos terminar con un supuesto. ¿Qué le dirías a una persona que se está planteando hacer una alerta? ¿Qué consejo le darías?
Yo me he sentido muy sola y me gustaría poder decirle que las cosas están cambiando y que no debe sentirse sola. Que puede encontrar ayuda, que plantee las cosas, que haga el trabajo que debe hacer, que si debe plantear una alerta la plantee. Que no se haga a un lado. Que vaya con prudencia, también.
Que no debe gritar, se debe tener toda la documentación que haga ver que lo que tú estás diciendo es real. Que a partir de ahí entienda que sí, que ahora existen más herramientas que en el momento en que yo tuve el problema. Que las aproveche y que a partir de aquí sea muy valiente porque todavía hay mucho por hacer y se encontrará muchos obstáculos.